“Canarias es una de las comunidades con menor desarrollo de la inteligencia artificial en España, con una penetración del 0,20%”. Este titular, publicado recientemente por el diario La Provincia a raíz de un informe oficial, me ha causado preocupación y he querido profundizar. ¿Significa esto que el estado de la inteligencia artificial en Canarias es catastrófico? ¿Que solo un 0,20% de la población utiliza IA, o que la región está condenada al atraso tecnológico? En este artículo analizo críticamente esa afirmación simplista, desmenuzando qué mide realmente ese dato, cuál es la metodología detrás del informe de la Fundación Ramón Areces y el Ivie, y cómo debe interpretarse correctamente. También examinaré, con rigor pero sin alarmismo, la situación real de la IA en las islas: el escaso número de empresas dedicadas a este campo, la baja adopción de estas tecnologías en el tejido productivo, la influencia de la especialización económica regional e incluso el papel de las universidades canarias en la formación de talento. Pese a los rezagos en algunos indicadores, veremos que Canarias presenta oportunidades concretas si sabe aprovecharlas. El objetivo es arrojar luz sobre el estado de la inteligencia artificial en Canarias, evitando caer en visiones catastrofistas o triunfalistas, y planteando posibles líneas de acción para el futuro inmediato.
El dato del 0,20%: ¿qué significa realmente?
El porcentaje del 0,20% citado para Canarias proviene de la monografía “La inteligencia artificial en España: formación y empresas nativas” (2025) de la Fundación Ramón Areces y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie). Este informe analiza el avance de la IA en España usando múltiples fuentes y definiciones precisas. En particular, el polémico 0,20% se refiere a la proporción de “empresas nativas de IA” sobre el total de empresas de la región. Es decir, el estudio identifica cuántas compañías han nacido con el objetivo explícito de desarrollar alguna dimensión de la inteligencia artificial, aquellas que “tienen en su ADN la IA”, y calcula qué porcentaje representan dentro del tejido empresarial de cada comunidad autónoma. No se trata, por tanto, de un porcentaje de población usando IA ni del grado de digitalización general, sino de la intensidad del sector empresarial especializado en IA en Canarias.
Para entender la cifra: un 0,20% significa que solo 2 de cada 1000 empresas canarias son compañías “nativas” de IA, un valor efectivamente muy bajo. La media nacional es del 0,36% (unas 3,6 de cada 1000 empresas) y la comunidad líder, Madrid, alcanza el 0,57% (aproximadamente 5,7 de cada 1000). Las comunidades con menor penetración de empresas de IA resultaron ser Castilla-La Mancha (0,11%), Baleares (0,19%) y, en tercer lugar, Canarias con 0,20%. En otras palabras, Canarias figura entre las últimas posiciones en cuanto a peso relativo de empresas dedicadas a IA. La diferencia entre la región líder y la cola es notable: en términos de número de empresas, el ratio es de 5 a 1, y en términos de empleo generado por dichas empresas la brecha llega a 16 veces (ya que las pocas empresas de IA en regiones rezagadas suelen ser muy pequeñas, mientras que en Madrid concentran más trabajadores).
Concluyendo, este indicador no refleja directamente cuántas empresas tradicionales usan IA como herramienta, ni el nivel de formación en IA de la población, ni la existencia de proyectos de I+D en instituciones públicas. Por tanto, aunque es un dato útil para evaluar la madurez del sector tecnológico especializado en IA, interpretarlo como que “en Canarias prácticamente no hay IA” resulta simplista.
Pocas empresas de IA… ¿y poca IA en las empresas?
Queda claro que Canarias tiene muy pocas empresas creadas para desarrollar IA. Pero, ¿qué hay de la adopción de la IA por parte del resto de empresas canarias, las que no se dedican específicamente a tecnología? Aquí los datos tampoco son especialmente halagüeños, aunque matizan la fotografía. Según el Observatorio Canario de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información (OCTSI) en su informe e-Canarias 2024 (edición 2025), la implantación de herramientas de IA en el tejido empresarial de las islas es baja: por ejemplo, solo un 5% de las empresas industriales de Canarias (de 10 o más empleados) afirma utilizar inteligencia artificial, aproximadamente la mitad que la media nacional (10%). En el sector servicios, el más importante en la economía regional, alrededor de un 7% de las empresas emplean alguna solución de IA (principalmente para generar lenguaje natural, automatizar flujos de trabajo o aplicar aprendizaje automático en sus operaciones). Este porcentaje, aunque algo mayor que el residual 0,20% antes citado, sigue estando por debajo del promedio de España para empresas de servicios similares. En resumen, no solo hay pocas empresas creadoras de IA en Canarias, sino que las empresas usuarias de IA también son minoría, señal de una lenta adopción tecnológica en el tejido productivo regional.
Estos datos sugieren que el estado de la inteligencia artificial en Canarias es de rezago en varios frentes: no se han gestado muchas startups o compañías locales especializadas en IA, y las empresas tradicionales (turísticas, comerciales, industriales, etc.) aún incorporan la IA de forma muy tímida en sus procesos internos. Incluso en ámbitos donde Canarias muestra buenos niveles de digitalización básica (por ejemplo, prácticamente el 100% de las empresas tienen Internet y equipamiento informático), la incorporación de tecnologías más avanzadas como big data o IA es reducida. El Informe eCanarias 2025 destaca que determinados usos avanzados están por debajo de la media nacional, marcando “un camino de mejora para consolidar un sector… más innovador, competitivo y adaptado a los nuevos desafíos tecnológicos”.
Dicho esto, conviene no confundir los términos: que Canarias tenga pocas empresas fabricando IA no significa que la IA esté ausente de Canarias. De hecho, existen ejemplos de proyectos e iniciativas que demuestran lo contrario. En el sector turístico, por ejemplo, se acaba de lanzar la plataforma “Smart Data Canarias”, un sistema inteligente de datos para hoteles financiado con fondos europeos Next Generation, cuyo fin es aplicar IA y analítica avanzada para anticipar la demanda turística y mejorar la sostenibilidad del destino. También destacan casos de startups canarias de IA exitosas: la empresa XReality Factory, con sede en Las Palmas de Gran Canaria, desarrolla soluciones de inteligencia artificial y realidad extendida para toma de decisiones en entornos complejos (como defensa y seguridad) y ha logrado captar 2,3 millones de euros de inversores internacionales. Otro ejemplo es la spinoff Sparkling Tech Solutions surgida en la ULPGC, que combina neurociencia, IA y videojuegos. Estos casos puntuales indican que hay talento local y proyectos innovadores emergiendo en las islas. Sin embargo, son aún excepciones que no compensan las estadísticas generales: la economía canaria, en su conjunto, se encuentra rezagada en cuanto a integración de la IA en comparación con otras comunidades más tecnológicas.
Un rezago ligado al modelo productivo y al talento local
¿Por qué Canarias se sitúa a la cola en este tipo de indicadores de IA? Los expertos señalan dos factores estructurales principales: la especialización productiva de la región y las limitaciones de su ecosistema formativo y de I+D.
En primer lugar, la estructura económica canaria está altamente concentrada en sectores tradicionales con baja exposición natural a la IA. El turismo, la hostelería, el comercio, la construcción o la agricultura son actividades predominantes en las islas, mientras que sectores más dinámicos, tecnológicos o industriales tienen un peso menor que en otras regiones de España. Esta realidad encaja en el diagnóstico general que hace el informe de la Fundación Ramón Areces y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie): “la especialización productiva española, basada en sectores tradicionales y con menor peso de sectores más tecnológicos e innovadores, es un freno para el desarrollo de la IA”. En España, los sectores de baja exposición a la IA representan un 26% del valor añadido bruto, por encima de la media europea (19,8%), mientras que los sectores más propicios para usar IA aportan solo el 18% de la economía (frente al 22,9% en la UE). Canarias ejemplifica este problema: al ser una región orientada principalmente a servicios turísticos, presenta menos “caldo de cultivo” para empresas de base tecnológica.
El segundo factor clave es el capital humano y el sistema educativo-tecnológico. Desarrollar IA requiere talento altamente cualificado (ingenieros informáticos, expertos en datos, investigadores) y un entorno de innovación robusto (universidades, centros de investigación, incubadoras). Canarias cuenta con dos universidades públicas de buen nivel –la Universidad de La Laguna y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria– que forman a profesionales en informática, matemáticas y telecomunicaciones, y en los últimos años han empezado a ofrecer másteres específicos en inteligencia artificial o big data. A nivel nacional, la oferta de titulaciones en IA casi se ha triplicado desde 2015, reflejando un importante esfuerzo del sistema universitario por responder a la demanda de estos perfiles. No obstante, un dato revelador del informe es que el 57% de los egresados en estudios relacionados con IA provienen de instituciones privadas. Esto sugiere que gran parte de la formación especializada en IA en España la están impulsando universidades privadas o escuelas de negocio tecnológicas, generalmente concentradas en grandes ciudades. En regiones periféricas como Canarias, donde la educación superior es mayoritariamente pública, puede haber una menor oferta de especializaciones punteras o menor capacidad para absorber a todos los interesados. Además, las oportunidades laborales locales en este campo han sido tradicionalmente escasas, lo que provoca la “fuga” de muchos de los mejores talentos formados en las islas hacia Madrid, Barcelona o incluso el extranjero, en busca de empresas punteras donde desarrollar sus carreras. Este círculo vicioso –pocos empleos tecnológicos implican fuga de talento, y la fuga de talento dificulta crear un sector tecnológico local– es otro motivo que explica el retraso.
Pese a estos desafíos, cabe señalar que tanto el Gobierno autonómico como las universidades son conscientes del problema y están dando pasos para solventarlo. Se han creado, por ejemplo, cátedras y grupos de investigación en IA en las universidades canarias, colaboraciones con empresas emergentes y proyectos piloto en distintas áreas (desde la aplicación de IA en la gestión portuaria de Tenerife hasta el análisis de datos oceanográficos con inteligencia artificial en la Plataforma Oceánica de Canarias). Estas iniciativas aún son incipientes, pero importantes para ir tejiendo un ecosistema de conocimiento en IA propio de la región.
Mirando hacia adelante: oportunidades y líneas de acción
Aunque los indicadores actuales pintan un panorama discreto, no sería correcto adoptar una visión fatalista. Canarias, pese a estar rezagada en IA hoy, tiene oportunidades concretas para ponerse al día si se trazan estrategias adecuadas, como en su momento planteé en artículo pasado. De hecho, la difusión de la IA es aún incipiente en toda España, lo que significa que ninguna región ha “ganado la carrera” definitivamente y hay margen para que Canarias recorte distancias. A continuación, planteo algunas líneas de acción y aspectos positivos sobre los que construir, evitando tanto el derrotismo como un falso triunfalismo.
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Sectores estratégicos: Canarias debe aplicar la IA en áreas clave de su economía como turismo inteligente, energía renovable, logística, transporte y agricultura, aprovechando datos y algoritmos para ganar eficiencia y sostenibilidad.
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Talento: Es esencial reforzar la formación en competencias digitales y especializaciones en IA, además de crear incentivos para retener y atraer profesionales cualificados, incluyendo a nómadas digitales.
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PYMEs y emprendimiento: El futuro pasa por impulsar startups y digitalizar pequeñas empresas, con incubadoras, financiación, formación y acompañamiento para romper barreras de desconocimiento.
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I+D público-privado: Invertir en proyectos aplicados de IA en turismo, sanidad y ciencia, aprovechando infraestructuras locales, puede generar conocimiento, empleo cualificado y visibilidad internacional para Canarias.
Conclusión: Ni catastrofismo ni autocomplacencia
En conclusión, afirmar que “Canarias está a la cola de la IA con un 0,20% de penetración” es cierto en un sentido estricto –el peso del sector local de empresas de IA es de los más bajos de España– pero resulta una visión parcial y que requiere contexto.
Lejos de caer en el derrotismo (“estamos a la cola, no hay nada que hacer”) o en la autocomplacencia (“ya llegarán las cosas solas”), es momento de una mirada crítica pero constructiva. Canarias no puede permitirse ignorar la revolución de la IA, porque está llamada a transformar todos los sectores económicos en los próximos años. Al mismo tiempo, las particularidades del archipiélago exigen una estrategia propia: aprovechar ventajas (fiscales, geográficas, calidad de vida) para atraer proyectos de IA, y focalizar esfuerzos en áreas donde pueda marcar diferencia.