Si quiere saber dónde está hoy el mostrador de recepción de media España, no lo busque junto a la puerta, está en WhatsApp. Ahí preguntan los pacientes/clientes si queda hueco para una consulta, ahí avisan, si lo llegan a hacer, de que no van a llegar, y ahí espera, sin contestar durante horas, una parte importante de la facturación de miles de consultas/empresas pequeñas. El caso de uso de Inteligencia Artificial en clínicas —que se podría replicar en otro tipo de empresas/autónomos— que desarrollo hoy, nace justo en ese mostrador invisible, y tiene algo que me gusta especialmente, no lo ha desarrollado una multinacional, sino ocho personas trabajando desde Elche.
Qué es HealthMate: un empleado virtual nacido en un parque científico
HealthMate es una startup fundada en febrero de 2024 en el Parque Científico de la Universidad Miguel Hernández de Elche. Su producto es, en palabras de su cofundador y CEO, Marcos Valera, un «empleado virtual», es decir un asistente de Inteligencia Artificial que atiende a los pacientes de una clínica las veinticuatro horas a través de WhatsApp, el canal que esos pacientes ya usan, sin obligarles a descargar ninguna aplicación ni a registrarse en ninguna plataforma.
Ese «empleado» que no duerme gestiona citas, cancelaciones y recordatorios además de hacer seguimiento del paciente, envíar cuestionarios y facturas, adaptándose a cada especialidad. «El empleado virtual lo podemos personalizar a cada tipo de clínica», explica Valera en Merca2, fisioterapia, psicología, odontología, podología, nutrición o estética. Y cuando el paciente quiere hablar con una persona, la conversación pasa —sin inconveniente— al equipo humano de la clínica. Ese matiz es la conclusión de una aplicación de IA bien entendida.
Cómo funciona la Inteligencia Artificial en clínicas: de recordar a recuperar
Casi cualquier programa de gestión envía recordatorios. La diferencia de este caso está un paso más allá, y Valera lo describe en este caso bien: «No es solamente enviar el recordatorio». Cuando un paciente cancela, el sistema no se limita a anotar la baja, sino que reactiva el proceso y trabaja para recolocar ese hueco con otro paciente, de forma que la agenda —la fuente de ingresos de una clínica— no se quede con huecos vacíos. En un sector donde, según recoge el propio reportaje de Merca2, las ausencias sin aviso pueden llegar a suponer hasta un 20 % de la agenda, cada hueco recuperado es facturación que antes simplemente desaparecía sin que nadie la contara.
Hace unos días analizaba aquí el caso de las llamadas perdidas en Hello Sugar, y conviene distinguirlos, porque se parecen menos de lo que aparenta, allí el problema era el teléfono que nadie cogía, aquí el problema es la agenda que nadie defiende. Una cita cancelada a las once de la noche no necesita a alguien que conteste, necesita a alguien que, a esa misma hora, ya esté buscando quién la ocupa. Eso, para un equipo humano de dos o tres personas, es sencillamente imposible. Para un empleado virtual, es una simple rutina.
Los resultados: cien clínicas, 800.000 mensajes y un premio de CEPYME
Las cifras del proyecto están lejos de los millones de las grandes corporaciones, pero no por ello deja de ser muy interesante, principalmente por el problema que intenta resolver. Según los datos publicados por Diario de Alicante y Merca2, HealthMate trabaja ya con un centenar de clínicas en toda España, ha gestionado más de 800.000 mensajes y ha atendido a unos 30.000 pacientes. La compañía afirma que sus agentes especializados ahorran más de veinte horas semanales de trabajo en cada centro, y Valera habla de «un nivel de ahorro increíble» para las consultas que lo adoptan.
El recorrido empresarial también es de escala humana: una ronda de financiación de 300.000 euros en 2025 y unos ingresos recurrentes que, a finales de ese año, superaban los 5.000 euros mensuales. Cifras modestas, honestas, de negocio que empieza. Y sin embargo, entre cerca de 500 candidaturas, CEPYME —la patronal española de la pequeña y mediana empresa— eligió a HealthMate como Mejor Proyecto Innovador de España 2025, a lo que se suman el 35º Campus de SeedRocket y el sello de empresa emergente de ENISA. El modelo de crecimiento tampoco tiene humo, ya que funciona por suscripción y crece porque unas clínicas se lo recomiendan a otras. El boca a boca de toda la vida, aplicado al cambio de era.

Qué podemos aprender las pymes —también en Canarias— de este caso
La primera lección mira al lado del cliente. Si diriges una clínica de fisioterapia, una consulta de psicología, un centro dental o de estética —y pienso ahora mismo en decenas de ellas repartidas por nuestras islas, así como en otro tipo de empresas que gestione su agenda a través de este medio—, este caso te dice que el empleado virtual ya no es un proyecto de laboratorio, es un servicio por suscripción, sin obra, sin servidores y sin equipo técnico propio, que se paga como se paga la limpieza o la asesoría. La pregunta deja de ser «¿puedo permitirme la IA?» y pasa a ser otra más incómoda: ¿cuánto me está costando cada semana no tenerla, en huecos de agenda que nadie recupera y en horas de mi equipo atrapadas al teléfono?
La segunda lección mira al lado del creador, y es muy interesante para aquellos que tienen un idea y la están poniendo en marcha. Ocho personas, desde Elche, sin titulares ni rondas millonarias, han construido un producto que hoy trabaja en cien negocios de todo el país y que la patronal de las pymes ha señalado como el proyecto más innovador de España. Como vemos, no hacía falta estar en San Francisco, pero si conocer un problema real —el mostrador desbordado de las clínicas pequeñas—, tener criterio para elegir la tecnología adecuada y la constancia de ejecutarla con excelencia. Ese camino está abierto exactamente igual desde Las Palmas, Santa Cruz o cualquier municipio de nuestras islas.
Me quedo con una reflexión de fondo. Lo que HealthMate automatiza no es la salud: es la burocracia que rodea a la salud. Nadie echará de menos marcar un teléfono comunicando ni esperar tres días una respuesta; lo que sí importa —la mano del fisioterapeuta, la escucha del psicólogo, el criterio del médico— sigue estando donde siempre estuvo, en las personas. Cuando la tecnología se ocupa del ruido, el profesional recupera lo esencial sin pérdidas de tiempo. Esa, y no otra, es la dirección correcta del cambio de era.
¿Qué parte del mostrador de tu negocio sigue cerrando a las ocho de la tarde… cuando tus clientes siguen escribiendo a las once de la noche?