El pasado martes 22 de julio, en el Centro Insular de Juventud de Puerto del Rosario, un grupo de empleados públicos se sentaba en un aula para aprender a automatizar procesos administrativos con IA. Sin grandes titulares. Sin superordenadores. Sin cifras mareantes de inversión. Y, sin embargo, creo que esa escena dice mucho de hacia dónde debe caminar la Inteligencia Artificial en Canarias: no solo hacia las grandes infraestructuras, sino hacia las personas que tendrán que usarlas cada día con criterio y con propósito.
La noticia es la puesta en marcha de la fase formativa de FuerteventurIA: Inteligencia Artificial para todos, el programa insular con el que el Cabildo de Fuerteventura quiere acercar esta tecnología a toda la isla. Y el nombre no es casualidad: lo importante aquí es el «para todos».
FuerteventurIA: un programa modesto en cifras, ambicioso en propósito
Según informa La Voz de Fuerteventura, el programa arranca con dos cursos dirigidos al personal de la administración insular: el primero, «Automatización de procesos de la Administración Pública con IA», durante la semana del 22 de julio; el segundo, «Uso responsable de la IA y protección de datos en la Administración», la semana siguiente.
El proyecto nace de un convenio entre el Cabildo majorero y el Clúster Canarias Excelencia Tecnológica, con una dotación aproximada de 125.000 euros financiados a través del FDCAN —el Fondo de Desarrollo de Canarias— y fondos propios de la corporación, tal y como se anunció el pasado mes de junio. La consejera de Informática y Nuevas Tecnologías, Carmen Alonso, lo resumía así: «la inteligencia artificial representa una oportunidad para modernizar la administración pública y mejorar la atención». Y la presidenta del Cabildo, Lola García, ponía el acento donde debe estar: en «situar a las personas en el centro de la transformación digital».
¿125.000 euros? Sí, ya sé. Comparado con los presupuestos que manejan otros proyectos tecnológicos, puede parecer poco. Pero llevo demasiados años en esto como para medir las iniciativas solo por su presupuesto. Las transformaciones reales no empiezan con grandes cifras, sino con decisiones bien orientadas. Y esta lo está.
La Inteligencia Artificial en Canarias no se construye solo con máquinas
Hace apenas unos días escribía en este mismo blog sobre la infraestructura pública de IA y supercomputación que impulsan el Cabildo de Tenerife y el ITER. Aquella noticia era la de los cimientos tecnológicos: hardware, capacidad de cálculo, soberanía del dato. Esta es la otra mitad de la ecuación, la que casi siempre se olvida: de nada sirve construir catedrales tecnológicas si nadie sabe —ni quiere, ni puede— rezar en ellas.
Me parece muy revelador que dos islas tan distintas estén moviendo ficha la misma semana en direcciones complementarias. Tenerife pone la potencia; Fuerteventura pone el foco en las personas. Y las dos cosas son imprescindibles si queremos que la Inteligencia Artificial en Canarias sea algo más que una colección de anuncios: capacidad tecnológica sin talento formado es un músculo sin sistema nervioso. Talento sin infraestructura, un corredor sin pista.
Empezar por la administración pública: una decisión con criterio
Hay otro detalle que me gusta especialmente de este programa: por dónde empieza. No por un evento espectacular ni por una campaña de comunicación, sino por formar a los empleados públicos. Quien haya hecho cola alguna vez en una administración —es decir, todos— entiende inmediatamente el valor de esto. Cada proceso que se automatiza con cabeza es tiempo devuelto al ciudadano. Cada funcionario que entiende qué puede y qué no puede hacer la IA es un filtro de calidad frente al error y frente al mal uso.
Y fíjate en el segundo curso: uso responsable y protección de datos. No es un añadido decorativo. Que la ética y la privacidad entren en el programa formativo desde la segunda semana —y no como una reflexión tardía cuando ya ha pasado algo— es exactamente el orden correcto. Primero las posibilidades, inmediatamente después la responsabilidad. Así se construye confianza, que es la verdadera moneda de esta era.
Qué puede aprender tu empresa de la inteligencia artificial en Fuerteventura
Porque este programa no se queda en la administración. Según Onda Fuerteventura, en los próximos meses la formación se extenderá al profesorado, a las empresas y a la población general de la isla. Es decir: la apuesta por la inteligencia artificial en Fuerteventura no es un curso aislado, sino un itinerario que quiere reducir la brecha tecnológica en todos los niveles de la sociedad majorera.
Si diriges una empresa —en Fuerteventura o en cualquier otra isla—, te propongo leer esta noticia como un espejo. Pregúntate: ¿mi organización tiene un plan de formación en IA o estamos esperando a que cada empleado se las apañe con lo que encuentre? ¿Hemos hablado de uso responsable y de protección de datos o cruzamos los dedos? ¿Empezamos por los procesos que de verdad duelen o por lo que está de moda? Un cabildo con recursos limitados ha sabido responder a esas tres preguntas con un programa ordenado, con socios especializados y con financiación clara. Si una administración insular puede hacerlo, tu empresa también.
La formación, además, tiene aquí un efecto multiplicador que las grandes inversiones no siempre logran. Una persona formada forma a otras. Un equipo que automatiza un proceso inspira al departamento de al lado. La alfabetización tecnológica se contagia —para bien— igual que se contagia el miedo cuando falta.
Mi reflexión: el tamaño no determina la ambición
Fuerteventura no es la isla más poblada, ni la de mayor PIB tecnológico, ni la que acapara los titulares de la innovación. Y precisamente por eso esta noticia me parece tan valiosa. Nos recuerda que en este cambio de era nadie tiene excusa: ni los territorios pequeños, ni las pymes, ni los profesionales que creen que esto «no va con ellos». La IA no pregunta cuántos habitantes tiene tu isla ni cuántos empleados tiene tu empresa. Pregunta si estás preparado.
Defiendo desde hace tiempo que la tecnología debe estar al servicio de las personas y de las empresas, como herramienta y no como fin. Programas como FuerteventurIA son exactamente eso: la herramienta puesta al alcance de todos, con orden, con ética y con propósito. Ojalá cada isla, cada cabildo y cada ayuntamiento del archipiélago tome nota. Y ojalá lo hagan también nuestras empresas, que son quienes convertirán esa formación en empleo, en productividad y en futuro.
¿Qué estás haciendo tú, en tu organización, para que la Inteligencia Artificial sea de verdad «para todos» y no solo para unos pocos?
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