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Inteligencia Artificial y talento joven: el becario de 18 años que descubrió 1,5 millones de objetos espaciales

Aunque es un caso ya antiguo (marzo del 2025), me gustaría darle un tratamiento especial pues creo que hace falta mostrarle a los más jóvenes, que aunque la IA, en determinados casos, les desmotive a estudiar o a pensar en un mercado laboral con un futuro difícil, también es cuestión de aplicarse y utilizarla como herramienta para llegar a soluciones donde otros no las han podido ver o a metodologías de trabajo diferentes. La siguiente es la historia.

El telescopio ya estaba apagado. La misión NEOWISE de la NASA se retiró tras más de una década escaneando el cielo en infrarrojo, y dejó tras de sí casi 200.000 millones de registros —unos 200 terabytes— que ninguna persona, y casi ninguna institución, tenía capacidad de revisar. Ahí dormía ese tesoro de datos, que sería despertado no por una agencia espacial ni una multinacional tecnológica, sino por un estudiante de instituto de 18 años.

En esta serie suelo analizar lo que hacen las pequeñas, medianas y grandes empresas, pero hoy y espero que en adelante, quiero bajar la escala también al ámbito profesional, porque este caso de Inteligencia Artificial y talento joven demuestra algo que me gusta destacar: la IA ha puesto capacidades de laboratorio al alcance de una sola persona con criterio y constancia. Dicho de otro modo y con una frase célebre de Newton: «Si he visto más lejos es porque estoy sentado a hombros de gigantes». Para mi desde que utilizo IA, asocio esta a esos gigantes

Quién es Matteo Paz y qué ha conseguido

Matteo Paz estudiaba en el instituto público de Pasadena (California) cuando desarrolló VARnet, un modelo de aprendizaje automático capaz de rastrear los archivos completos del telescopio WISE/NEOWISE en busca de objetos variables, esos cuerpos celestes cuyo brillo cambia con el tiempo. Como recoge Caltech, su algoritmo analizó los cerca de 200.000 millones de registros de la misión y señaló 1,9 millones de objetos variables, de los que 1,5 millones no figuraban en ningún catálogo anterior.  Entre ellos se encontraban, candidatos a agujeros negros supermasivos, estrellas recién nacidas, supernovas y fenómenos aún por clasificar.

El resultado no se quedó en un trabajo escolar brillante. Matteo publicó su método como autor único en The Astronomical Journal, una revista científica revisada por pares, y en marzo de 2025 ganó el primer premio —250.000 dólares— del Regeneron Science Talent Search, el concurso científico juvenil más prestigioso de Estados Unidos. Su historia, contada también por Smithsonian Magazine, dio la vuelta al mundo.

Cómo lo hizo: mentoría, datos públicos y un modelo propio

Pero veamos cómo fue el camino hasta llegar ahí. Primero, digamos que fue la chispa ya que de niño, su madre lo llevaba a las conferencias públicas y gratuitas de Caltech. Segundo, la puerta: en el verano de 2022 entró en un programa de mentoría de esa universidad, donde el astrónomo Davy Kirkpatrick, del centro IPAC, lo tomó bajo su tutela. Y tercero, el trabajo: en lugar de conformarse con la tarea del programa, Matteo vio el problema real que tenía delante —un archivo gigantesco que nadie podía revisar a mano— y construyó una solución técnica para resolverlo ( si te interesa saber cómo te dejo la referencia R&D World).

Fijemos los ingredientes, porque ninguno es un privilegio inalcanzable: datos públicos, un mentor generoso, formación gratuita a su alcance y estoy segura de que muchas horas de trabajo propio, aunque añadiría algo que creo que poca gente ve cuando se analizan estos casos, la pasión por lo que se hace, todo ello lleva a poner la diferencia sobre una materia prima ( en este caso los datos) disponible para cualquiera.

Los resultados: un catálogo, una publicación y un primer empleo

Hoy el catálogo resultante, bautizado VarWISE, ya lo utilizan investigadores de Caltech para estudiar sistemas de estrellas binarias, y Matteo consiguió su primer empleo remunerad en el propio IPAC junto a su mentor, mientras la técnica que inventó promete aplicaciones más allá de la astronomía: el propio equipo señala que sirve para cualquier análisis de series temporales, de los mercados financieros a los estudios atmosféricos. Un joven que aún no había terminado el instituto dejó, en dos años, una publicación científica, una herramienta que otros usan y un puesto de trabajo ganado por méritos demostrados.

La IA no sustituyó aquí a ningún investigador. Le permitió a uno nuevo existir.

Infografía del caso de Inteligencia Artificial y talento joven: Matteo Paz y los datos de la NASA
Infografía: el becario que descubrió 1,5 millones de objetos espaciales. © 2026 yolandahernandez.es

Inteligencia Artificial y talento joven: lecciones para cualquier profesional

Suelo insistir en que la IA es una palanca para las organizaciones. Este caso me obliga a completar la frase: también lo es —y quizá antes— para las personas. Si eres joven, o acompañas a jóvenes, o simplemente quieres reinventarte profesionalmente, aquí hay un método que se puede copiar sin ser un genio de Pasadena.

Uno: busca ese «archivo apagado» de tu sector. Todas las profesiones tienen su NEOWISE: expedientes, históricos de ventas, sentencias, reservas, analíticas, años de información que nadie explota porque revisarla a mano es imposible. La oportunidad ya no está solo en generar cosas nuevas con IA, sino en hacer hablar a los datos que ya existen. Dos: no esperes al título para producir. Matteo no aplazó su contribución hasta terminar sus estudios; publicó, compartió y dejó que su trabajo hablara por él. En un mercado laboral que cambia de era, un proyecto real demostrable vale más que una línea en el currículum, no obstante seguir estudiando y formándose, como de hecho sigue haciendo, es de extrema importancia. Tres: busca mentores y acepta la ayuda. Detrás de este éxito individual hay una madre que acercaba la ciencia a su hijo, un programa educativo abierto y un astrónomo con vocación de enseñar. El talento florece en ecosistemas bien armados y que deben ser potenciados a través de instuciones y gobiernos. Y cuatro: piensa en que sea transferible. Su algoritmo de estrellas sirve para finanzas o clima, tu dominio de la IA en un área concreta valdrá quizás para otra para la cual no imaginabas. La herramienta cambia de sector contigo.

Y una lección más, esta para quienes dirigimos empresas e instituciones, también en Canarias: el próximo gran avance de tu organización quizá no venga de un gran contrato tecnológico, sino de esa persona joven —en tu plantilla, en tu familia, en tu aula— a la que todavía nadie ha dado datos, herramientas y confianza. Quizás esté en nosotros tender esa mano y obrar el milagro. Creo que esto es un trabajo de todos, cada uno en su área.

Los 200 terabytes estuvieron años esperando a que alguien los mirara con otros ojos. ¿Cuál es el archivo dormido de tu profesión o de tu empresa… y qué te impide ser tú quien lo despierte?

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